Márquez gana el GP de Argentina de MotoGP

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Si ya está el Mundial con la tensión disparada, sólo le hacían falta los nervios de una carrera condicionada por los neumáticos y el clima. Más picante sobre el asfalto con el flag to flag anunciado, malas caras de Jorge Lorenzo antes de partir que auguraban su desastre. Argentina volvió a ser territorio Márquez, en ese precioso idilio que mantiene con el continente americano, nueve veces ganó en los 10 Grandes Premios que allí disputó. Un triunfo casi siete meses después para alzar su voz y declarar bien fuerte que está por la labor de recuperar la corona perdida. Porque tuvo sabor de venganza, de revancha ante el pasado.

Tenía Marc varias «espinas clavadas». La primera, bien dentro, de justo hace un año en este mismo territorio. Aquí, su ansia desmedida le llevó al suelo en la pelea con Rossi, lección aprendida, inicio de rivalidad y cuenta saldada anoche. También de su última experiencia con el cambio de moto, pues en Australia 2013 protagonizó junto a su jefe de mecánicos, Santi Hernández, un recordado y garrafal error.

Fue Marc el más sobrio, en la madurez de sus 23 años, el que mejor se desenvolvió entre tantas circunstancias extrañas. No es sencillo. Pese a su mala salida, pronto agarró la cabeza, aguantó las embestidas de Rossi, un intenso y fugaz duelo antes del cambio de montura, y, después del paso por boxes, ya no hubo quien le parara hacia su triunfo número 25 en MotoGP (51 en total), tanto tiempo después en lo más alto del podio, euforia desatada, otra vez líder, pues no ganaba desde Australia el pasado mes de octubre.

Una victoria de valor, porque uno de sus rivales se dejó demasiado y otro, Rossi, tuvo la enorme fortuna de cara de que las dos Ducatis, ambas delante de él, colisionaran entre sí ya en la última vuelta. De locos. Fue el colofón a una carrera caótica, en la que sólo fueron capaz de terminar 13 pilotos, pese a que sólo se disputaron 20 vueltas porque Michelín se vio obligado a activar un protocolo de emergencia por los problemas en las gomas del sábado.

Sonó el himno español en Termas, la sonrisa recuperada de Márquez, impecable su segunda parte de la carrera. Con la segunda moto fue un ciclón. El cielo fue suyo y el infierno de Lorenzo, que cayó en ese punto negro que ha sido un socavón todo el fin de semana, la parcheada curva 1 del trazado argentino. Allí se acabó todo, pero ya venía en pleno calvario el balear. Pese a su esperanzador amanecer, en el que agarró la cabeza con amenaza de su martillo habitual. Nada más lejos de la realidad. Se fue diluyendo sorprendentemente en este su circuito maldito, donde lo mejor que firmó fue el tercer puesto de 2014.

Tiempo, poco (el domingo se corre en Austin) para reflexionar en mitad de sus negociaciones para renovar con Yamaha o, como aseguran, firmar con Ducati. Precisamente la escudería italiana fue la peor parada en Termas, desastre absoluto de Iannone y Dovizioso, al suelo ambos cuando iban directos al podio.

A Rossi se le fueron cayendo los rivales. Tras el cambio de motos se fue distanciando de Márquez a la vez que le atrapaban por detrás. Primero Maverick, quien besó el suelo cuando acariciaba con los dedos el primer podio de su vida en MotoGP. Y después sus compatriotas, ese ímpetu desmedido de Iannone. Un segundo puesto inesperado que vale oro. También el tercero de Pedrosa, al que el propio Iannone le desplazó hasta la cola del pelotón en la primera curva y que, con todos sus problemas acabó subido en el podio.

 

 

Fuente: elmundo.es

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